San Expedito, bríndame un corazón humilde como el tuyo
porque necesito aprender a ser humilde de corazón.
Transforma mi soberbia en humildad que se exprese en mis
actos diarios. Hoy me acerco humildemente a ti para pedirte
que me ayudes ante las cosas que no puedo cambiar para
que de alguna manera se modifiquen y se exterioricen en mí.
Confió en que Tú me enseñarás como hacerlo.
San Expedito, valiente defensor de la Iglesia de Cristo, ruega por nosotros que recurrimos a Ti.